LA
HUELGA DEL ASTILLERO
Por Martín Urquiza Pardo
La conferencia.
Y ahora estamos ahí, en la
conferencia de prensa. Todos los diarios y los canales de televisión
locales enviaron a sus reporteros para cubrir el evento. No era para
menos, el astillero más grande del Pacífico mexicano estaba en
huelga. La fuente de trabajo que había tenido miles de trabajadores
a través de los años entraba en un impasse.
En las instalaciones del comedor
para obreros se arremolinaban reporteros y trabajadores, atentos a
las declaraciones del Comité Directivo y principalmente del Srio.
General y del Srio. De Trabajo.
Nervioso, tal vez por ser el foco de
atención, el Srio. General Francisco Felix sudaba al ir exponiendo
los motivos por los que estábamos en el punto de inicio de ese
conflicto laboral. Y tomándome la licencia de especular, quizás
pensaba fugazmente como es que había caído sobre sus hombros la
responsabilidad de sacar adelante al Sinatin 2. Podría haber estado
pensando en la serie de circunstancias que habían desembocado en ese
momento, o si estaba capcitado para llevar a puerto seguro los
derechos de los 47 trabajadores de planta y 3 eventuales o si la
justicia laboral sería rápida para determinar responsabilidades y
sentencias.
Las palabras, después de sonar
firmes, empezaron a mostrar un temblor en su voz, un nudo en su
garganta antecedió a las lágrimas que delataban la presión bajo la
que se encontraba. (En su casa, momentos más tarde, al verlo en el
noticiero del canal 7, su esposa tampoco pudo contener el llanto).
No lo vi como un signo de debilidad,
más bien fue darse cuenta de la realidad. ¿Cuántos sentíamos
empatía en esos instantes? Tampoco sé eso, conociendo la mezquindad
humana, pero en lo personal, supe que mi amigo Francisco había
mostrado su lado humano. También sabía que a partir de entonces no
había mas que endurecerse, actuar con sangre fría y no al calor del
momento, algo que, al pasar el tiempo, muchos no comprendieron y nos
llevaron a callejones sin salida y quizás no prolongar más el
proceso pero sí a hacerlo más desgastante.
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